SOBRE
LA NATURALEZA HUMANA DE CRISTO .
Edgardo Rafael Malaspina Guerra
1
Sobre
la naturaleza divina de Cristo se encargaron los diferentes concilios, los
cuales la precisaron a través de muchos pasajes bíblicos. Pero esto es un
dogma, un problema que resuelve exitosamente la fe en algunas corrientes del
cristianismo, en cuyo seno hay divergencias al respecto, sobre todo lo
relacionado con la Trinidad.
Otra cosa es su naturaleza humana, de la cual
se encarga la ciencia, y específicamente la medicina.
2
Hay
muchas acciones, gestos y palabras de Cristo que reflejan su clara naturaleza humana;
sin embargo, nos referiremos ahora solo a un aspecto asociado a la
fisiopatología y, con más exactitud, a uno de los pilares del estudio de los
mecanismos que conllevan la enfermedad: el estrés.
3
El
estrés es una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego
diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como
amenazante o de demanda incrementada. El estrés es el modo de reaccionar de un
organismo, animal o humano, ante un desafío. Lo puede desatar de manera aguda
un evento aterrador.
4
En
1936, Hans Selye escribió por primera vez
sobre el síndrome del estrés. Investigaciones posteriores demostraron
que en las reacciones provocadas por el estrés intervienen el sistema nervioso
con sus diferentes estructuras anatómicas, el sistema endocrino con sus
hormonas (cortisol, adrenalina, etc.) y el sistema inmunológico. Es decir, el
estrés es un fenómeno muy humano; hasta el punto que el mismo Virchow, mucho
antes del descubrimiento de Selye, lo sospechó y precisó con estas palabras: “Todas las enfermedades provienen de los
nervios (estrés). Solamente la sífilis resulta de un momento placentero”.
5
HEMATIDROSIS (SUDOR
TEÑIDO DE ROJO) O EL ESTRÉS QUE SUFRIÓ CRISTO.
Se
desarrolla ante una situación aguda de estrés. El sudor con sangre sale de la
frente y de otras partes de la piel. También puede haber lágrimas con sangre
(hemolacria), hemorragias nasales y menstruación no esperada.
Jesús
sufrió hematidrosis durante la oración
en el Jardín de Getsemaní o Huerto de los Olivos frente a Jerusalén, la víspera
de su muerte en la cruz. (Lucas 22:44)
“Y
estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de
sangre que caían hasta la tierra”.