UNA CLASE

UNA CLASE
EN UNA CLASE MAGISTRAL

sábado, 8 de abril de 2017

EVOCACIÓN DE LA HIGIENE A TRAVÉS DE UNA FOTOGRAFÍA



EVOCACIÓN DE LA HIGIENE A TRAVÉS DE UNA FOTOGRAFÍA





1
Una fotografía  ha traído a mi memoria  la Cátedra de Higiene. Estamos en las afueras de Moscú. Escuchamos atentamente a la profesora Olga Gorlova, quien da la clase de espaldas  al fotógrafo.
Estudiamos higiene los dos primeros años. Esa disciplina se corresponde, entre otras, a las que tenemos en la universidades de América Latina como Salud Pública, Estadística, Demografía, Medicina Preventiva, etc.
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Gorlova nos muestra una planta de tratamiento de aguas negras de Moscú. Nos explica las diferentes fases del proceso al cual son sometidas las aguas usadas antes de ser vertidas al río Moskova.
3
El claroscuro nos retrata un día soleado en un paraje boscoso, aledaño a la ciudad. Imitamos a los discípulos peripatéticos de Aristóteles que estudiaban al aire libre, mientras paseaban y disfrutaban de los paisajes naturales.
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  De izquierda a derecha los integrantes de nuestro grupo multinacional tienen diferentes poses: Bjavna  Rai de la India a veces vestida a la manera occidental, a veces con su traje típico, pero siempre con un punto negro en la frente. Es su tercer ojo para mirar a su interior y mostrar, además, que es soltera.
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María Teresa Quijano de Colombia, a través de sus lentes observa con atención a la profesora.
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William Chacón de Costa Rica. Soñaba con ser psiquiatra. Para nuestra consternación murió prematuramente.
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Ibragin Maxmud de Siria. Se graduó de neurólogo. Fumaba tabacos como los habanos. Nos escribíamos y me envió una fotografía en su trabajo, la cual traspapelé. Perdí su contacto a raíz de la guerra que azota su país.
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Detrás de la profesora Gorlova, apenas se ve la frente de Nikolai Selivonchik. Era mayor que nosotros porque ingresó a la universidad luego de  trabajar varios años en África como enfermero.
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De frente a la profesora y con afro está este servidor.
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El de  chaqueta blanca y con las manos en la espalda es Valodia Poletaev. También trabajó en África como enfermero.
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De Ionas Asefa de Etiopía, apenas se ve una diminuta porción de su perfil. Era tímido y silencioso, pero muy buen amigo.
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Axmed Sobji del Líbano era el más alto de nosotros. Parlanchín y discutidor, polemizaba por cualquier cosa.
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Con sus manos en la baranda está Tatiana Bieloziorova. Mira fijamente al fotógrafo. Es ginecólogo y trabaja como docente en nuestra universidad.

lunes, 3 de abril de 2017

EVOCACIÓN DE LA DERMATOLOGÍA

EVOCACIÓN DE LA DERMATOLOGÍA
1
 La Cátedra de Dermatología y Enfermedades Venéreas fue fundada en 1964 por el profesor Leonid Dimitrivich Tishenko (1930-2011), y por mucho tiempo él la dirigió y dictaba las conferencias magistrales. Tishenko escribió más de 200 trabajos científicos y varios libros.
2
Nuestros profesores en el salón de clases fueron Gasán Kurbanovich Gagaev, Rogalin y Metenbski.
3
Metenbski solía hablar con nosotros en español. Había vivido y trabajado en Cuba.
4
Rogalin empezaba cualquier tema citando su experiencia cuando laboró en Teherán. Por eso, entre bastidores, no  lo llamaban por su nombre ni  por su apellido sino que le dieron un sobrenombre: “Teherán 43”, en referencia a una película que estaba en cartelera en aquella época y que trataba de la Segunda Guerra Mundial, y más precisamente de la reunión de los aliados Stalin,  Churchill y  Roosevelt.
5
Gagaev, profesor de las enfermedades venéreas, abordaba los temas y hasta a los pacientes con un fino humor, ácido e incisivo.
Una vez le preguntó a un paciente: ¿tienes pareja actualmente?
-Ninguna, contestó el hombre.
Entendido, dijo Gagaev y dirigiéndose a nosotros agregó: pueden escribir en la historia clínica: vida sexual:autoservicio.
En otra ocasión un hombre con sífilis se quejó por la gran cantidad de inyecciones que estaba recibiendo. Gagaev lo reprendió:
-¡Usted puyó una vez y se enfermó, ahora nosotros lo puyaremos un montón de veces para curarlo¡
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Nuestros libros de Dermatología fueron un manual de Skripkin y un atlas de Vladimirov. Lo del atlas lo aconsejaba el propio Tishenko, quien afirmaba que el diagnóstico en su disciplina se fundamentaba en usar la memoria fotográfica: hay que ver muy bien al paciente, ver las fotos en los libros, grabar y recordar.
Tishenko es considerado el pionero de la vitaminoterapia en Dermatología en Rusia. Sus investigaciones y las de toda la cátedra giraban en torno al uso de las vitaminas.
7
En el salón recurríamos a los folletos escritos por nuestros profesores: “Practicum de Dermatología”, en el cual se trataban 14 temas y fu elaborado por Tishenko, Gagaev, Rogalin y Metenbski . “Las vitaminas en la Dermatología” (Tishenko), “Dermatovenerología” (Tishenko y Gagaev), “Tratamiento y profiláctica de las enfermedades venéreas” (Gagaev y Somov), etc.
8
Tishenho una vez nos dijo: en Dermatología los medicamentos fundamentales son las cremas, las cuales nos vienen de la medicina instintiva, esa que copiamos viendo a los animales. Por ejemplo, los elefantes y los cerdos usan el barro para proteger su piel. Nosotros hacemos lo mismo pero con cremas.
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Muchos pacientes somatizan sus padecimientos y los reflejan en la piel- dijo Tishenko en una clase magistral- y continuó: en esos casos podemos recurrir a la hipnosis. Pero no todo el mundo puede ser sometido a la hipnosis.
Luego Tishenko solicitó varios voluntarios y les entrego cinco tubos de ensayo, los cuales contenía ciertas sustancias. Los estudiantes debían oler y precisar las sustancias en cada uno de los tubos.
Un solo estudiante determinó cada sustancia. Entonces intervino Tishenko:
Este estudiante poder ser sometido a hipnosis. Los tubos de ensayo contienen sólo agua…

NOTA: EN LA FOTOGRAFÍA DE 1983 EN EL HOSPITAL NRO 52 DE MOSCÚ EN CLASE DE DERMATOLOGÍA:
De izquierda a derecha
PRIMERA FILA: Selivonchik (Rusia), politaev (Ucrania),Anishenko (Chechenia), Ionas (Etipía).
SEGUNDA FILA: Ibragin (Siria), María Isabel (Colombía), María Teresa (Colombia), Tatiana Bieloziorova (Rusia), Bjavna (India), Edgardo Malaspina (Venzuela).
TERCERA FILA: William Chacón (Costa Rica), profesor Metenbski, profesor Rogalin, Idrisa (Volta Superior) y Axmed (Libano).












sábado, 25 de marzo de 2017

ROSTROS DE LA MEDICINA INTERNA VENEZOLANA

ROSTROS DE LA MEDICINA INTERNA  VENEZOLANA


Por: Edgardo Malaspina
1
La Medicina Interna, la especialidad integral de la salud, tiene en nuestro país destacados médicos  que la impulsaron, según lo recoge el libro “Rostros de la Medicina Interna Venezolana”. El Dr. Henrique Benaín Pinto llamaba a la Medicina Interna medicina antropológica y psicosomática y sugería a sus pupilos generar empatía con el paciente y  prepararse cada día científicamente. El mismo llevaba un libro, lápiz y papel para estudiar en cualquier oportunidad del día.
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El Dr. Julio Peñalver decía: “La  Medicina Interna va más allá de ver, tocar y hablar con una persona: es entender y ver que está viva no porque le late el corazón sino porque tiene sentimientos, problemas y aspiraciones…”.
3
El Dr. Jorge Osorio Colmenares cree que la medicina debe ser en 90 % preventiva, y el resto curativa.
4
 El Dr. Luis Rafael Navarrete prefería atender a pocos pacientes para examinarlos lo mejor posible. Porque la Medicina Interna “es la más humana e integral de las disciplinas médicas”.
5
 El Dr. José Enrique López está convencido que la belleza de la Medicina Interna es hablar con el paciente.  “Vas preguntando todo; que tuvo, que tiene, que tiene su familia…porque como le digo a mis alumnos, el hombre es él  su circunstancia”. “Hay que fijarse en el comportamiento del paciente desde que abre la puerta para entrar en el consultorio”.
6
El Dr. José Játem Villa aseguraba   que la clave del diagnóstico correcto estaba en el tiempo empleado en examinar al paciente: “Es preferible ver a un paciente al día muy bien , que cinco mal examinados”.
7
 El Dr. Eloy Dávila Célis sostenía que el internista debía diagnosticar sólo con el interrogatorio y  examen físico del paciente. Los análisis de laboratorio sólo se requerían para salir de dudas o confirmar una hipótesis.
8
Para el Dr. Rafael Pérez Suzzarini el internista debe practicar la medicina humana, en  el sentido altruista del término. Calculaba que en un 65 % el diagnóstico se logra con el interrogatorio, 20 % con el examen físico y el 15 % restante con los exámenes de laboratorio.
9
 El Dr. Enrique  Barreto Coello compara al internista con un director de orquesta muy atento a todos los detalles que realizan los músicos y que debe actualizar constantemente sus conocimientos.
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Para el Dr. Armando Chacón Medina la Medicina Interna es la que más ayuda al paciente, porque por lo general no tiene una sola enfermedad, entonces el internista debe estar en capacidad de tratar cualquier patología.
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  La Dra. Lesbia de La Torre piensa que la Medicina Interna es la más verdadera de todas las medicinas. “Con una larga práctica se puede llegar a buen especialista”, dice.
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Por último tenemos al Dr. Florencio Jiménez , para quien el internista ideal debe tener conocimientos enciclopédicos, incluso de  disciplinas no médicas .

viernes, 24 de marzo de 2017

EVOCACIÓN DE LA CIRUGÍA HOSPITALARIA

EVOCACIÓN DE LA CIRUGIA HOSPITALARIA

1
 
 Cirugía Hospitalaria la cursamos  en Hospital Nro 68 de Moscú. El fundador, Vasilio Ivanov, fue un viejo médico que participó en la segunda guerra mundial y luego publicó unos 17 tomos sobre “La Experiencia de la medicina soviética en la Gran Guerra Patria”.
2
“Enfermedades quirúrgicas”, del académico Petrovski, era el manual por el cual estudiamos la disciplina; y como en todas las demás cátedras nuestros profesores tenían sus propias publicaciones. Chibis se dedicaba a la cirugía del tracto digestivo; Lapkin , inventor de un instrumento para operar la válvula mitral, también le metía a la cirugía abdominal; Gerasimov era jefe de la sección de “Pus” y se ocupaba de la curación de heridas infectadas recurriendo a métodos ancestrales (miel, moscas esterilizadas, etc); Romashov tenía un diapasón amplio de actividades.
3
 Romashov era el más admirado cuando dirigía la cátedra en tiempos cuando cursamos la materia.  Alto, de buena presencia y muy amable, realizaba cualquier tipo de operación. Operaba desde un dedo hasta el corazón. Realizó la primera intervención  quirúrgica con circulación sanguínea artificial en la Unión Soviética y ha publicado más de 300 trabajos científicos.
4
Romashov tenía como tarea principal la cirugía cardiovascular, pero se dedicaba también a la cirugía en las enfermedades hematológicas. Estas investigaciones las desarrollaba con Andrei Vorobiov (se les veía siempre juntos),  presidente de la Sociedad de Medicina Interna de Moscú, médico del Kremlin , designado en 1986 para dirigir la asistencia de los afectados en el accidente de Chernobyl, y  más tarde   ministro de Salud Pública de Rusia.

5
Romashov, quien era decano (1973-1980) de la facultad cuando nosotros iniciamos nuestros estudios, cultivaba la medicina tradicional y aplicaba “el hambre médica” o ayuno para curar muchas enfermedades. El enfermo debe estar recluido en una clínica y poco a poco se le va recortando la alimentación hasta quedar consumiendo sólo líquidos. Romashov explica que este método ha sido utilizado desde la antigüedad y nombra a Sócrates y Cristo,  entre sus adeptos. Romashov, que también hace ejercicios físicos todos los días, dice que el hambre controlada es vida porque cura al organismo y da fuerza de voluntad.
6
En la medicina hay que imitar a la naturaleza, nos dijo una vez Fiodor Nikolaevich, e inmediatamente nos relató lo siguiente: una noche nos reunimos varios amigos para conversar y tomar vodka. Decidimos darle una ración de alcohol a un perrito que nos acompañaba para averiguar el mejor método de tratar la resaca. Al día siguiente le servimos al perrito comida y agua. El animal bebía sólo agua y rechazaba la comida. Nos quedó claro que luego de una ingesta de alcohol no hay que comer sino beber mucha agua. Hacer las dos cosas a la vez no es conveniente para nuestro metabolismo.
7
Entre los estudiantes circulaban anécdotas sobre Romashov y sus dietas. En una de ellas se decía que supuestamente se había desmayado en plena intervención quirúrgica. Al recobrar el conocimiento sus colegas le imprecaron por recurrir frecuentemente al ayuno; a lo que él respondió: la verdad es que desayuné y por eso me sentí mal.
8
Algunas curiosidades relacionadas con Romashov : estudió en Instituto de Medicina “Camarada Stalin”, al cual le cambiaron el nombre por el de Pirogov. Practica la iridología. Junto a Frolov escribió el libro “Vivir sin remedios”, con muchas ediciones, pero siempre agotado; y creó la Asociación de curanderos populares de Rusia.
9
Actualmente, con sus casi 90 años, es consejero de la universidad con su respectiva oficina. Cuando lo saludé, en el aniversario de la facultad, le pregunté si todavía practica el ayuno, y me contestó: “Eso es lo que  me mantiene en forma”.













martes, 14 de marzo de 2017

EVOCACIÓN DE LA CIRUGÍA: GENERAL Y FACULTATIVA.

EVOCACCIÓN DE LA CIRUGÍA: GENERAL Y FACULTATIVA
1
Vladimir Vladimirovich Vinogradov organizó ambas cátedras (estaban unidas al principio)  en 1963, las cuales funcionan en el Hospital 64 en la calle Vavílov. Nuestro profesor de Cirugía General fue Andrei Vasilevski, un hombre muy servicial, bonachón y de pelo blanco, cuyas clases   parecían más bien  una tertulia entre amigos. Con él aprendimos los conceptos más elementales de la cirugía y tuvimos las primeras prácticas de sutura.
2
La Cirugía General la estudiamos con el manual del académico Struchkov; no obstante, casi todos los temas del programa (especialmente de la cirugía facultativa) lo revisábamos en los libros  y folletos escritos por nuestros profesores: Apendicitis (Vinogradov y Pautkin), Elementos de Técnicas Médicas (Pautkin), Hemorragias (Vinogradov y Vasilevski), Métodos especiales para el estudios de las vías biliares (Lapkin y Pautkin), Cirugía en las lesiones de las vías biliares (Vinogradov, Vishnieski y Pautkin), etc.
3
Vasilevski respondía a casi todas nuestras interrogante con una especie de refrán: “Sucede hasta lo que no sucede” (бывает то чего не бывает).Pautkin solía decir una frase redundante: “El problema de la enseñanza de la Cirugía radica en que los estudiantes son muchos y el profesor es uno solo”.
4
El personaje principal de estas cátedras de cirugía fue y lo sigue siendo, aún después de muerto, Vladimir Vladimirovich Vinogradov (1920-1986). Su forma de ser era una combinación de contradicciones anímicas: soberbio y bondadoso, burlón y comprensivo, locuaz y silencioso, etc.
5
Vinogradov representaba más edad de la que cargaba sobre sus hombros: apenas tenía sesenta años cuando fue nuestro profesor, pero parecía un anciano, aspecto que acentuaba, aún más,  una ligera joroba. Tras su  carácter huraño y reservado estaba encerrada, probablemente, con todas las consecuencias y huellas morales del caso, una parte de la historia de las represiones estalinistas: su padre Vladimir Nikitich Vinogradov, un destacado internista, fue el último médico personal de Stalin, y fue arrestado y torturado salvajemente porque le dijo al dictador que era hipertenso y por eso debía descansar. Stalin, por supuesto, descifró ese diagnóstico como  parte de un complot mayor que involucraba a otros médicos, a Israel y a los EE UU.
6
Las sospechas y retaliaciones eran extensivas hasta los familiares de los indiciados. Así que nuestro Maestro Vinogradov también recibió algunas gotas de la bilis que le dieron al padre. De allí viene lo amargo de su talante.
7
En las clases magistrales Vinogradov criticaba duramente algún tratamiento quirúrgico descrito en los manuales  y  proponía su propio método, como el que inventó para tratar la pancreatitis aguda. A Vasilevski,  su colaborador, pero que parecía más bien su paje, le hacía observaciones el alta voz (por no decir con gritos) y lo llamaba “Andriusha” (Andresito). Este diminutivo, en ocasiones sonaba despectivamente; y en otras, con cariño.
8
Luego de una intervención quirúrgica, Vinogradov se retiraba a un rincón del pasillo y fumaba. Se iba al cafetín y se sentaba. Pedía una taza de café negro, sobre la cual vertía  licor de una botellita que cargaba siempre en un bolsillo de la bata. Nos miraba, esbozaba una sonrisa y en tono irónico decía: un “profiesor” tiene derecho a beber café con coñac.
9
Enfermó de cirrosis hepática con todas  sus etapas, incluyendo la hemorrágica;  y llegó a vivir en una sala del hospital de manera permanente. Era al mismo tiempo médico y paciente. Pero luego, con el avance de las complicaciones, abandonó sus quehaceres hipocráticos y docentes para convertirse solamente en un enfermo terminal.
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Me correspondió rendir el examen estatal de Cirugía, precisamente, a Vinogradov. Señaló los retratos de los pioneros de la cirugía rusa. Por mis ojos desfilaron Pirogov, Sklifosovski, Vishnevski, Spasokukoshki, Burdenko y otros. Luego vino una especie de debate en el que claramente yo llevaba la peor parte. Al final dijo que cuando nos graduamos de médicos, tenemos muchos conocimientos pero poca práctica. “Vendrá la experiencia y todo se emparejará”. Al despedirme me sugirió que viajara hasta la última morada de Pirogov en Ucrania. Este  mandato lo cumplí cuando visité el museo del padre la cirugía rusa en Vinnitsa y pude ver su cuerpo embalsamado.
11
Vladimir Vladimirovich Vinogradov es considerado en la actualidad uno de los baluartes más  talentosos y brillantes en la historia de la cirugía rusa. En su memoria se realizan todos los años en nuestra universidad unas jornadas quirúrgicas que llevan su nombre (Виноградовские чтения).
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Yo recuerdo a Vinogradov con un sentimiento ambiguo que se mueve entre la admiración y la tristeza.